Con el apoyo de FUNDACEN se realizaron mejoras en la infraestructura del iB3 para fortalecer las condiciones de trabajo, investigación y formación de quienes hacen ciencia todos los días en Exactas.
Hay una parte de la ciencia que pocas veces se ve. No aparece en los papers ni en las noticias sobre descubrimientos, pero es indispensable para que todo lo demás ocurra: la infraestructura. Este mes queremos contarte cómo las donaciones ayudaron a mejorar las condiciones de trabajo de toda una comunidad científica: la del Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional (iB3), uno de los institutos que funcionan en el Pabellón II de Exactas.
El iB3 reúne a investigadores, docentes, becarios y personal técnico que trabajan sobre algunos de los problemas más complejos y relevantes de la biología actual. Allí se estudian, entre otras cosas, las proteínas involucradas en enfermedades poco frecuentes, se buscan respuestas sobre la enfermedad de Parkinson, los mecanismos de la memoria y la plasticidad cerebral, comprender los procesos moleculares que intervienen en la metástasis y se exploran nuevas estrategias para producir anticuerpos en plantas y levaduras, entre muchos otros proyectos.
En un contexto desafiante para la investigación científica, sostener espacios seguros, funcionales y adecuados es tan importante como adquirir nuevos instrumentos. Porque la ciencia también depende de las condiciones materiales que permiten que cientos de personas puedan trabajar, investigar y formarse todos los días.
Con el apoyo de FUNDACEN se realizaron una serie de obras muy necesarias para la vida cotidiana del instituto. Se renovaron los pisos de las áreas comunes y los pasillos de mayor circulación, se acondicionó un espacio de coworking destinado a estudiantes y becarios doctorales, se rediseñó un sector para separar la sala de máquinas de los espacios de trabajo de los investigadores y se renovaron las puertas de acceso, incorporando barras antipánico y sistemas de ingreso mediante huella digital.
Te compartimos unas palabras a Alejandro Nadra, director del iB3, sobre la importancia de estas mejoras:
“La investigación científica es una actividad profundamente colectiva. Detrás de cada resultado hay personas, espacios compartidos y una infraestructura que debe acompañar el trabajo diario. Estas mejoras fortalecen el funcionamiento del instituto y mejoran las condiciones en las que nuestra comunidad investiga, enseña y se forma”.
Y también conversamos con Cecilia D’Alessio, investigadora del instituto, quien nos compartió una imagen muy concreta de lo que significó una de las obras:
“El cambio de los pisos transformó nuestra experiencia cotidiana. Ahora podemos circular con los carritos de muestras de manera mucho más cómoda y segura. Es una mejora que se nota todos los días y que beneficia a todas las personas que trabajamos acá”.
Apoyar la investigación científica es también apoyar a las personas que la hacen posible. Gracias a quienes ya colaboran con estas transformaciones. Si todavía no formás parte de esta comunidad, te invitamos a sumarte: cada donación contribuye a fortalecer la investigación y a seguir construyendo mejores oportunidades para quienes la sostienen.